miércoles, octubre 17, 2007

El tren de la vida

Hola!... de nuevo, algo lindo para compartir con ustedes!

Hace algún tiempo atrás, leí un libro que comparaba la vida con un viaje en tren. Una lectura extremadamente interesante, cuando es bien interpretada.

La vida no es más que un viaje por tren: repleto de embarques y desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en algunos embarques, y profundas tristezas en otros.

Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con algunas personas las cuales creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje: nuestros padres. Lamentablemente la verdad es otra.

Ellos se bajarán en alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y su compañía irreemplazable. No obstante esto no impide que se suban otras personas que serán muy especiales para nosotros.

Llegan nuestros hermanos, amigos y esos amores maravillosos. De las personas que toman este tren, habrá también los que lo hagan como un simple paseo. Otros que encontrarán solamente tristeza en el viaje…

Y habrá otros que, circulando por el tren, estarán siempre listos en ayudar a quien lo necesite. Muchos al bajar, dejan una añoranza permanente…

Otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el asiento.

Es curioso constatar que algunos pasajeros, quienes nos son más queridos, se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto, se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos.

Desde luego, no se nos impide que durante el viaje, recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos a ellos... Pero lamentablemente, ya no podremos sentarnos a su lado pues habrá otra persona ocupando el asiento. No importa; el viaje se hace de este modo: lleno de desafíos, sueños, fantasías, esperas y despedidas... pero jamás regresos.

Entonces, hagamos este viaje de la mejor manera posible.

Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno, lo mejor de ellos.

Recordemos siempre que en algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos… Ya que nosotros también muchas veces titubearemos, y habrá alguien que nos comprenda.

El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos, mucho menos dónde bajarán nuestros compañeros, ni siquiera el que está sentado en el asiento de al lado.

Me quedo pensando si cuando baje del tren, sentiré nostalgia... Creo que sí.

Separarme de algunos amigos de los que hice en el viaje será doloroso. Dejar que mis hijos sigan solos, será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que, en algún momento, llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron. Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré con que el equipaje creciera y se hiciera valioso.

Amigo mío, hagamos que nuestra estadía en este tren sea tranquila, que haya valido la pena. Hagamos tanto, para que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje añoranza y lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan. A tí, que eres parte de mi tren, te deseo un... ¡¡¡Feliz viaje!!!

lunes, octubre 01, 2007

¿Falsas promesas?

Hola!... hoy compartiré algo que escribió una persona muy cercana. Lo sentí tan mio, tan cerca, tan especial... tan real... que no pude evitar compartirlo con ustedes. Espero les guste y les llegue tanto como a mi.

"Termino con mis brazos diciéndote adiós, al mismo tiempo que mis piernas exigen compañía para ver la mañana.
No te vayas que me vuelvo dulce; quédate y no habrán falsas promesas justificando nuestra pérdida de tiempo.
Pero espero que el cielo se vuelva a llenar de estrellas y no tendré miedo a la oscuridad, porque cerraremos los ojos para no tropezar de nuevo.
Y volveré a arrancarme el corazón por un momento, aunque el eco de la noche insista en susurrar tu nombre y vuelvan a sangrar las heridas... aún así seguiré regalándote caricias y besos y cambiando mi garganta por tus dedos.
Ven que quiero seguir jugando. Vuelve pronto que sólo queda la extraña mezcla de mis cabellos y la escasez de encuentros.
Mi habilidad de eludir la mañana siguiente no quiere partir, mientras tanto, busco la manera de remplazar tu lengua... (llevando mi mejor sonrisa)...
...Y he podido tragar cada mariposa que sale de tu boca."