lunes, octubre 15, 2018

Desafíos y recomendaciones para el aprendizaje en línea

El siguiente artículo fue publicado originalmente en el periódico dominicano Listín Diario: ir a publicación original.

Desafíos y recomendaciones para el aprendizaje en línea
Por: Rosa María Cruz Bejarán

Hablar de educación virtual, la mayoría de las veces, genera ciertas dudas e inquietudes en las personas. Solo el hecho de pensar que la interacción con el docente no será presencial y que, por el contrario, estará mediada por algún medio digital, genera cierta desconfianza, hasta cierto punto, rechazo. Esto se debe, principalmente, a que culturalmente algunas sociedades no estamos preparadas para asumir este modelo.
Gros (2011), plantea que, tradicionalmente, el estudiantado siempre había tenido claro, durante su proceso de aprendizaje, cuál era el papel que le tocaba de-sempeñar: tener una presencia determinada, un comportamiento y actitud adecuada en el aula, además de unos compromisos académicos que implicaban estudiar y reproducir todo el material didáctico. Todo esto era producto de un sistema educativo centrado en el docente.
Pero con el paso del tiempo, los avances tecnológicos y las transformaciones en el ámbito educativo este enfoque cambió y el proceso de enseñanza-aprendizaje pasa a centrarse en los estudiantes, quienes asumen un rol mucho más activo en la construcción de sus conocimientos.
En este sentido, y producto de ese proceso de transformación, surgen nuevas modalidades educativas, entre las que la virtualidad se destaca, por su flexibilidad y personalización del aprendizaje. Tony Bates (2015) refiere que el aula ya no se circunscribe a cuatro paredes y una pizarra, sino que traspasa las barreras físicas y del tiempo, debido al surgimiento de nuevos entornos de aprendizaje mediados por internet.
Los retos que supone la educación virtual para los estudiantes, no están vinculados a la aparición constante de nuevas tecnologías, sino al desarrollo de nuevas capacidades que le permitan responder, efectivamente, a estas nuevas exigencias. 

Gros (2011), nos comparte algunos desafíos a los que se enfrentan nuestros alumnos cuando asumen, por primera vez, esta modalidad de formación:
  • Disciplina, pues la virtualidad se enfoca en la autogestión del aprendizaje, donde el alumnado debe velar por la organización y manejo de su tiempo.
  • Asumir un nuevo modelo de aprendizaje donde el estudiante es el eje principal.
  • Desarrollar competencias comunicacionales que le permitan mantener la interacción con sus docentes y demás compañeros.
  • Los estudiantes deben asumir un alto grado de responsabilidad respecto a su aprendizaje, a pesar de que el docente debe ayudarle y guiarle en su proceso.


 Tomando esto como referencia, compartimos algunos aspectos que los estudiantes virtuales deben tener en cuenta, para garantizar que su experiencia, en un modelo de aprendizaje en línea, sea positiva y exitosa:
  • Debe organizar su tiempo y así evitar dejar las tareas para el último momento. Siempre es recomendable, participar en los primeros días de habilitación de las actividades.
  • Incentivar la automotivación y autogestión del aprendizaje, en el entendido de que la interacción con el docente está mediada por un dispositivo y no siempre se da de manera simultánea.
  • Fortalecer las destrezas de comunicación escrita, teniendo en cuenta que el medio por el cual se transmite el mensaje es un entorno frío, que no refleja emociones. La escritura debe ser cálida.
  • Es importante respetar las diferencias. No siempre estaremos de acuerdo con todos y con todo ¡mente abierta a la diversidad de opiniones! Tener disposición para el trabajo colaborativo, pues en ocasiones se debe participar junto a otras personas en actividades propias de la formación.
  • Procurar desarrollar el pensamiento crítico y reflexivo. Una de las ventajas de estudiar de manera virtual, es que hay flexibilidad en el manejo del tiempo, por tanto, tenemos oportunidad de profundizar en los contenidos y, en consecuencia, en nuestra producción intelectual.
  • Revisar constantemente los diferentes canales de comunicación del entorno en el que se realiza la capacitación. Una comunicación fluida y constante con los docentes, garantiza gran parte del éxito del proceso educativo.

Y, finalmente, disfrutar esta experiencia formativa donde, además de adquirir conocimientos, se descubre el potencial de la virtualidad para ayudar a desarrollar competencias necesarias para la carrera ¡y para la vida!

La riqueza de la interacción en la modalidad virtual radica en el hecho de tener que construir conocimientos junto a los demás compañeros del curso. Esto, unido a la automotivación, la autodisciplina y todo aquello que refleje autonomía frente al aprendizaje, forman un conjunto de características que contribuyen, en gran medida, al desarrollo de experiencias de estudio virtuales exitosas. La educación virtual llegó, es una realidad invariable. Prepararse para asumirlo no es precisamente una opción, es un compromiso de cada persona.


Autora: Rosa María Cruz, especialista en Tecnología Educativa y coordinadora de E-Learning de la Universidad Iberoamericana (Unibe).

sábado, octubre 13, 2018

La semipresencialidad en el zapato del estudiante

El siguiente artículo fue publicado originalmente en el Portal Espacio Docente de UNIBE: 


La Dra. María del Carmen Horno Cheliz define la semipresencialidad como el proceso educativo donde se combinan una serie de sesiones presenciales (bien meditadas e imprescindibles) con un tiempo de trabajo autónomo no presencial (individual o colaborativo), donde se pueden utilizar como apoyo las tecnologías de la información y comunicación. Esta modalidad trae múltiples ventajas para las instituciones educativas, que ven en la misma una forma de renovar modelos educativos obsoletos y ajustar sus procesos académicos a las exigencias de la sociedad actual.
Por otro lado, esta modalidad se convierte para los docentes en una herramienta que les permite innovar en el proceso de enseñanza-aprendizaje, desde un mayor manejo del tiempo hasta la posibilidad de identificar mejor las necesidades individuales de sus alumnos. Con el apoyo de los entornos virtuales, la modalidad semipresencial se siente cada vez más presente en las instituciones educativas. Aulas virtuales, redes sociales, blogs, wikis y una gran cantidad de herramientas tecnológicas constituyen el soporte para sustituir los encuentros presenciales entre docentes y estudiantes.
Los tutores, desde su rol, disfrutan las múltiples ventajas que le ofrecen estos recursos: calificación automática, posibilidad de trabajar desde casa, múltiples e innovadoras actividades, mayor conocimiento de las necesidades grupales e individuales, la integración de diversos recursos audiovisuales, entre otros.  Un espacio organizado, estructurado, recursos adecuados y actividades que propicien un aprendizaje, son parte de los aspectos a tomar en cuenta.
Ahora bien  ¿estamos conscientes de cómo el estudiante valora la modalidad? ¿Hemos pensado en ellos al momento de diseñar nuestra asignatura e identificar las actividades a realizar? ¿Nos hemos colocado alguna vez en sus zapatos? ¿Nos hemos detenido alguna vez a conocer cuáles son sus necesidades, sus temores?  Uno de los factores de éxito para los tutores virtuales, es haber sido previamente un estudiante en línea. Pues sólo de esa manera se es capaz de entender la presión y miedos de los alumnos.
El éxito de todo proyecto educativo depende en igual medida del compromiso de los actores involucrados y corresponde a los docentes, diseñar y gestionar adecuadamente los cursos que se desarrollan en entornos virtuales, explicando en qué consiste, sus ventajas, implicaciones y beneficios para el proceso de enseñanza-aprendizaje.

¿Qué debemos tener en cuenta desde el punto de vista de los estudiantes?

– Posibilidad de problemas técnicos, por tanto las actividades deben tener un tiempo prudente para su realización.
– Entrenamiento sobre el uso del entorno utilizado, ya sea aula virtual, blog, redes sociales, wikis o el que corresponda.
– Evitar una sobrecarga de trabajo en los estudiantes, desde el punto de vista de los materiales a estudiar como de las actividades a realizar.
– Mantener  presencia activa en el entorno virtual, respondiendo oportunamente a las inquietudes del grupo.
– Identificar estrategias de enseñanza que motiven la participación e interacción, que sean atractivas para los alumnos.

Como docentes ¿Cuántas veces nos ponemos en los zapatos de nuestros estudiantes? Sin lugar a dudas, la semipresencialidad bien dirigida y diseñada fortalece los procesos educativos. Es tiempo de contribuir con esto y de comenzar a ver en nuestros estudiantes, los verdaderos aliados en este proceso.