Hoy he aprendido mucho. He estado prácticamente toda la mañana con mi jefe (el Director de la ENJ) revisando un proyecto que me asignaron. Me decía él, tratando de explicarme cómo debería funcionar la gestión del conocimiento en la institución, transversalizando los conceptos expuestos por Pablo Freire en su libro "Educación Liberadora" y ¿por qué no? en nuestra vida personal.
Traigo esto a colación porque esa teoría habla de cinco fases fundamentales:
- Sensibilización: conocer cuál es el problema existente.
- Problematización: determinar qué se puede hacer.
- Mentalización: ver cuáles son las posibles soluciones.
- Toma de Conciencia: analizar qué yo puedo hacer para resolverlo.
- Concientización: examinar qué se está haciendo!
Si lo vemos desde el punto de vista sólo de conocimientos, resultaría un proceso un tanto tedioso y aburrido, pero reconocerlo cómo vía para poder llegar a resolver nuestros propios conflictos internos, es encontrar otro camino más al crecimiento personal.
Y creo, que sin intenciones de hacerlo, he utilizado en innumerables ocasiones este esquema en mi vida. En la actualidad, por ejemplo, es lo que he utilizado para llevar a cabo mi proyecto de vida "Reto Personalidad 2006-2007", el cual hasta el momento, me ha dado excelentes resultados.
Y es que creo que, si bien es cierto la extrema planificación en todos los aspectos de la vida quita el entusiasmo y espontaneidad, no menos cierto es, que viviendo a la deriva lo único que logramos es dar palos a ciegas, como los niños a las piñatas.
Planificarse un poco, organizarse, orientar su vida hacia un objetivo, ser [si se quiere] metódico o sicorígido, tener metas, sueños, motivaciones, ilusiones... eso, todo eso, es hasta cierto punto necesario para conseguir lo que anhelamos.
Si no, analicemos un ejemplo fácil y sencillo: yo, que no soy rica ni mucho menos, quiero comprarme un carro. Pero ¿cómo lo compro? ¿cómo consigo el dinero? ¿cómo analizo los pros y los contras? ¿cómo sé cuándo puedo comparlo? Evidentemente, dando palos a ciegas no será; necesito pasar por las cinco fases que mencioné anteriormente y luego de eso, me planifico y organizo, tomando en cuenta mis ingresos respecto de mis gastos. Sólo así estaré relamente consciente de qué tan grande puede ser el sacrificio de ahorrar.
Así que no importa, sigan pensando que soy sicorígida... que el balance final sabrá hacia dónde inclinar la balanza!
Conoce un poco más del pensamiento de Paulo Freire:
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