Este es MI espacio... sin reglas, protocolos ni índice temático... eres bienvenido a leer, participar y comentar... al fin y al cabo, la sociedad nos impone la interrelación para evitar la vida al margen de nosotros mismos.
viernes, diciembre 29, 2006
A la primera persona (Alejandro Sanz)
A la primera personaque me ayude a comprender,
pienso entregarle mi tiempo, pienso entregarle mi fe.
Yo no pido que las cosas me salgan siempre bien,
pero es que ya estoy harto de perderte sin querer.
A la primera persona que me ayude a salir
de este infierno en el que yo mismo decidí vivir,
le regalo cualquier tarde pa´ los dos.
Lo que digo es que ahora mismo ya no tengo
ni si quiera donde estar.
El oro para quien lo quiera, pero si hablamos de ayer
es tanto lo que he bebido y sigo teniendo sed.
Al menos tú lo sabías, al menos no te decía,
que las cosas no eran como parecían.
Pero es que a la primera persona que me ayude a sentir otra vez
pienso entregarle mi vida, pienso entregarle mi fe;
aunque si no eres la persona que soñaba
para qué voy a hacer, nada qué voy a hacer;
donde los sueños, qué voy a hacer con aquellos besos,
qué puedo hacer con todo aquello que soñamos;
dime, dónde lo metemos?
Dónde guardo la mirada que me diste alguna vez?
Dónde guardo las promesas?
Dónde guardo el ayer?
Dónde guardo niña tu manera de tocarme?
donde guardo mi fe?
Aunque lo diga la gente yo no lo quiero escuchar,
no hay más miedo que el que se sientec uando ya no sientes.
Tú lo ves tan facil
Ay amor! pero es que cuanto mas sencillo tú lo ves
más dificil se me hace.
A la primera persona que me ayude a caminar
pienso entregarle mi tiempo, pienso enseñarle hasta el mar;
Yo no digo que sea facil, pero niña, ahora mismo ya no tengo ni si quiera donde estar
A la primera personaque no me quiera juzgar,
pienso entregarle caricias que yo tenia guardás.
Yo no pido que las cosas me salgan siempre bien,
pero es que ya estoy harto de perderte.
A la primera personaque me lleve a la verdad,
pienso entregarle mi tiempo;
no quiero esperar más, yo no te entiendo cuando me hablas.
Que mala suerte y tú dices que la vida tiene cosas así de fuertes;
yo te puedo contar cómo es una llama por dentro,
yo puedo decirte cuánto es que pesa su fuego
y es que amar en soledades como un pozo sin fondo,
donde ni existe ni Dios, donde no existen verdades;
es todo tan relativo como que estamos aquí.
No sabemos pero amor, dame sangre para vivir.
Al menos tú lo sabías, al menos no te decia
que las cosas no eran como parecían.
Y es que a la primera persona que no me quiera juzgar,
pienso entregarle caricias que yo tenía guardás.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario