miércoles, diciembre 27, 2006

¿Qué es Traición?

Muchas veces hablamos de traición y al mencionar esa sola palabra vienen a nuestra mente, como por arte de magia, imágenes de mujeres sufriendo por la desfachatez de los hombres!.... o viceversa!!! No obstante, no somos capaces de ver que la traición abarca mucho más que una pareja de novios o esposos, ya que es capaz de afectar las relaciones en las que haya por lo menos dos personas. Nos afecta como padres, como hijos, como hermanos, como primos, como tíos, como amigos, como jefes, como empleados, como simples conocidos. Y no estamos preparados para enfrentarla, para soportarla, para llevarla con dignidad. Muchas veces no negamos a ver la realidad o a disminuirla, justificando con excusas baratas aquellas pequeñas cosas que descubrimos por casualidad ¿por qué será que siempre encontramos, aunque no estemos buscando???? Es como si la vida se encargara de restregarnos en la cara que el ser humano es traicionero por naturaleza. Si no, podemos ir al génesis de la vida; Eva mordiendo el fruto del árbol prohibido y luego seduciendo a Adán para que pecara igual que ella (o viceversa…. ¿no pudo haber sido Adán quien cediera ante la provocación de la serpiente??) ¿Se imaginan lo que sintió Dios cuándo descubrió la traición de ambos? ¿No sintió rabia, impotencia, dolor? Está claro, por naturaleza somos traicioneros. Y no traicioneros al amor. No. Traicioneros a nuestros principios, nuestros ideales, nuestras creencias. Traicioneros a nuestro amor propio, a nuestra dignidad. Traicioneros con aquellos a lo cuales debemos respeto y amor. Traicioneros con nosotros mismos. ¿Cuántos de nosotros ha logrado conseguir lo que siempre hemos anhelado? ¿Cuántos sueños hemos hecho realidad? Pasemos balance a nuestras vidas ¿Es esto lo que siempre hemos querido? Seguro que no, nos faltan cosas, metas por realizar, sueños que hacer realidad. Y no es por falta de interés. No, claro que aún lo deseamos con toda la fuerza de nuestro corazón. Pero en algún momento del camino hemos alterado cosas, provocado reacciones, forzado situaciones que creemos nos llevarán más rápido a nuestro destino final. Entonces ¿no estamos traicionando nuestro modus vivendi? Créanme, seguro que sí. Pero recuerden, que el camino corto siempre es más fácil. ¿Qué importa traicionar mis principios y mis valores si al final conseguiré lo que quiero? ¿Ven? Siempre estamos ejerciendo la traición, no importa quién sea la víctima. El otro día escuchaba una conversación entre dos personas a quienes quiero muchísimo. Hablaban del egoísmo humano, de vivir para los demás, de la sociedad que tanto critica lo que ellos mismos se mueren por hacer y no se atreven. Y entre diálogo y diálogo una de ellas me dice: “O sea mija, pero tú eres así”. Y ¿saben qué? Puede ser que sea así. Pero no porque me interesa sobremanera lo que ustedes piensen de mí; no, no es por eso. Es que yo, ser humano, soy parte de una sociedad y cohabito con otros seres semejantes a mí y entre los cuales, se encuentran algunos que facilitarán mi camino hacia el éxito que tanto deseo. Entonces, por una razón evidente debo guardar cierto respeto a los cánones que algunos han creado para no ir en contra de las “buenas costumbres”. Y en ese andar, he traicionado comportamientos y actitudes que he abanderado toda mi vida. Pero si no lo hago, seguiré siempre en el mismo lugar. Por ejemplo: los que me conocen saben que tengo una personalidad muy fuerte, muy difícil y que eso me ha traído problemas en mi trabajo, en lo que es el manejo de las relaciones interpersonales. Un día me vi entre la espada y la pared: o cambio mi forma o no podré conseguir muchas cosas en la vida. Y ¿saben qué? Ahora estoy en medio de un proceso de cambio, que hasta cierto punto he considerado positivo. Y yo, que siempre creí que iba a luchar y defender las cosas en la que creía, me veo inmersa en un proceso de traición a mis propias creencias. ¿No me hace esto una traicionera? Sí, indudablemente. ¿No me vuelve esto una persona que tuvo que cambiar algo de su vida para que la sociedad me acepte? Sí, indudablemente. ¿Soy una persona que vive para los demás? No, soy simplemente una persona que vive para sí misma, pero que reconoce que para vivir para ella misma, necesita la ayuda de la sociedad. Entonces me pregunto ¿Viviendo sólo para uno mismo, sin importar lo que piensen los demás, realmente conseguimos todo lo que queremos sólo por no traicionar nuestras creencias? Yo admito la traición a algunas cosas, por complacer a la sociedad. Pero gracias a eso, he conseguido mucho de lo que he querido. E insisto, mi vida no es perfecta, ni se asoma a la idea de perfección; de hecho, nada lo es. Pero no me quejo. A mis 25 años tengo casi todo lo que querido y mucho más. Entonces, evidentemente algo estoy haciendo bien. ¿O no????

No hay comentarios: